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Semanario de los Libres

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¿Soñar no cuesta nada?



Gándara, una marca registrada de nuestra ciudad, podría reabrir sus puertas a través de un sueño cooperativista que cuenta ya con el aval y el apoyo del gobierno nacional.


Un gran sueño para muchos chascomunenses, o más bien para todos los chascomunenses, es que lo que supo ser un emblema para la ciudad vuelva a tener vida. Si, luego de años de parate y sin actividad alguna se abrió una puerta para que la fábrica láctea Gándara, reconocida a nivel nacional, vuelva al trabajo empleando a cientos de vecinos y dando así sustento a más de un centenar de familias.

El anhelo se persigue a través del intento de conformar una Cooperativa, propuesta por el sindicato ATILRA y apoyada por el gobierno nacional, tras la penosa salida del empresario Sergio Taselli, acusado de realizar un vaciamiento en dicha firma.

El sueño está en marcha, y algunos primeros paso han comenzado a darse.

La propuesta

Con el apoyo financiero de Nación, la firma láctea Gándara podría reabrir sus puertas si prospera una propuesta diseñada por los trabajadores para recuperar y poner en funcionamiento la hoy quebrada planta que la empresa tiene en las afueras de nuestra ciudad.

La propuesta, que es impulsada por la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea Argentina (ATILRA), tiene como objetivo recuperar la fábrica a partir de la conformación de una cooperativa de trabajo y cuenta (en principio),  y cuenta con el visto bueno del Ministerio de Agricultura, que acompañaría con la iniciativa con financiamiento y asesoramiento.

“Actualmente se está tomando nota de lo que haría falta para ponerla en funcionamiento. Se está cuantificando desde el punto de vista material los recursos que hacen falta y, paralelamente, estamos hablando con gente de la producción primaria que nos podría estar dando una mano en cuanto a la restricción de la materia prima”, dijo en diálogo con Tiempo Argentino Héctor Ponce, secretario general de ATILRA.

Para la recuperación de la planta, son varios los obstáculos que enfrentan los trabajadores. A las dificultades propias de competir en un sector altamente concentrado  (solamente La Serenísima y SanCor manejan el 50% del mercado nacional de leche), se suman la crítica situación financiera en que quedó la compañía por los malos manejos privados de la última década, que incluye deudas con los empleados, con proveedores y con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Además existen problemas de “marcas” ya que en 2009 un grupo de inversores chinos se hizo con la planta de Gándara ubicada en la localidad de Lezama y todas sus marcas, entre ellas la del dulce de leche, donde la empresa siempre tuvo su mayor participación.

A diferencia de otras instalaciones de Gándara que fueron desarmadas, la planta de Chascomus (inactiva desde 2005)  se mantiene en condiciones de ser reactivada merced, en parte, a la custodia realizada por los propios trabajadores. En octubre pasado salió a remate judicial pero no recibió ningún tipo de oferta por parte de los privados.

En 1999, Gándara fue comprada por la italiana Parmalat pero cinco años después la vendió a Sergio Taselli, que la transformó en “Compañía Láctea del Sur SA” y a quien los trabajadores responsabilizan por la situación actual.

“A partir de esa fecha, el pseudo empresario Taselli la concursó, comenzó a despedir trabajadores y a destruir su producción”, explicaron desde ATILRA.

Apoyo desde Nación

El ministro de Agricultura afirmó que la Nación acompañará la “reactivación” de Gándara. Norberto Yauhar junto a con representantes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea analizó la propuesta de recuperar la planta ubicada.

En este sentido, se planteó la posibilidad de conformar una cooperativa de trabajadores, con el apoyo del Estado Nacional. “Los trabajadores son un eslabón clave en la industria lechera, y hay muy buenas expectativas para el desarrollo del sector”, aseguró el Ministro.

“Dimos un gran paso a través de la conformación del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial, y ahora debemos buscar los mecanismos propicios y una sintonía mucho más fina, como dice la Presidenta, para que la industria lechera alcance su máximo potencial”, agregó Yauhar.

El ministro realizó estas declaraciones tras mantener una reunión con el secretario general del gremio, Héctor Luís Ponce; el secretario de Organización, Oscar Marozzi; y el asesor Alberto Coronel. También participó el subsecretario de Lechería, Arturo Videla.

“Fue una reunión muy positiva, quedó clara la importancia estratégica de la articulación entre el Ministerio y los trabajadores del sector”, afirmó Ponce al término del encuentro.

Los referentes de ATILRA presentaron además al ministro un proyecto para construir una escuela fábrica en la localidad santafesina de Sunchales, destinada a la formación y la capacitación de trabajadores de la industria láctea, como así también a pequeños empresarios del sector.

Por último, los representantes gremiales ponderaron la articulación y el trabajo conjunto con la Subsecretaría de Lechería. Plantearon la necesidad de continuar con el Plan Inclusivo de Establecimientos Lácteos en todo el país, para que más operadores lácteos puedan incorporarse al sistema formal.

“El Plan mejora el acceso a los mercados en condiciones de igualdad y procura una sostenida industrialización que permite absorber la creciente producción primaria”, destacaron desde ATILRA.

La propuesta de armar una cooperativa surge luego del fracaso de la iniciativa que en octubre de 2009 realizó la Cámara de Autoservicios Chinos (Casrech), en conjunto con grupos inversores del país asiático, para comprar la planta de Gándara.

La oferta fue realizada ante el Juzgado en primera instancia en lo Comercial N° 25, en la que se tramitaba la quiebra de la firma que en 2004 había sido comprada por el empresario Sergio Taselli, quien en ese momento compitió con otros grupos inversores como AIG, Pegasus y Dolphin.

Camino complejo

Gándara había sido adquirida en 2004 por un grupo de inversores encabezado por el empresario Sergio Tasselli, que luego de anunciar un fuerte plan de inversiones presentó a la firma en concurso de acreedores con una deuda de $ 230 millones. A partir de ese momento, la láctea fue perdiendo mercado, despidió personal e ingresó en una profunda crisis.
En 2009, la marca de dulce de leche Gándara fue adquirida por un grupo inversor chino en un remate judicial, que lo pagó $ 7 millones.

La compañía está cerrada desde 2007 y tiene compromisos millonarios en su haber. Le debe más de 20 millones a los trabajadores, 3 millones al sindicato y otros 6 millones a la AFIP. El Ministerio de Agricultura escuchó la propuesta.

En la quiebra que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 25, a cargo del Horacio Robledo, figuran créditos laborales verificados –esto es deudas por indemnizaciones y sueldos no abonados que han sido aprobados por el síndico y el juez– a 192 trabajadores por una suma total de $ 20.376.941. A eso se le suma una deuda superior a los $ 3 millones con el sindicato, de más de $ 6 millones con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), y compromisos millonarios con proveedores que también han sido corroborados por la justicia.

“Nosotros entendemos que lo ideal sería que la compre y explote un empresario y contrate a la gente para trabajar. Vemos que no va a seguir ese camino, entonces queremos ver la posibilidad de reactivarla a partir de una cooperativa de trabajo”, agregaron desde Atilra. El juez que entiende en la quiebra otorgó un plazo que vence el 16 de febrero para la conformación de la cooperativa de trabajo, proceso que ya comenzó con reuniones con los ex trabajadores de la planta.

Quien lleva las tratativas en el Ministerio de Agricultura es el subsecretario de Lechería, Arturo Videla, quien comprometió el acompañamiento de la cartera aunque todavía no están definidos los detalles del plan de acción. “La voluntad existe, falta ver cómo se lleva a cabo”, sostuvo una fuente ligada a las negociaciones.

La propuesta del gremio implica empleo directo para 150 familias y concretaría a partir de la reactivación de una o dos líneas de producción.


Un poco de Historia

Gándara tuvo su origen como una cooperativa de productores, y con el correr de los años se convirtió en una fábrica que tuvo su período de gloria en la década del ochenta, cuando llegó a procesar cerca de 600 mil litros de leche diarios empleando 500 operarios. También alcanzó a producir 50 mil kilogramos de dulce de leche por día, exportando a los Estados Unidos, Italia, Arabia, Israel, México y Brasil. A tal punto llegaba la diversificación de su producción que incluso fabricaba dulce de leche Kosher para rabinos.

A fines de la década del noventa fue vendida a Parmalat y en 2004 al empresario Sergio Taselli. Los malos manejos privados llevaron a despidos, el cese de la producción desde 2007, despidos y una quiebra que lleva ya más de cuatro años.

El juez que entiende en la quiebra otorgó un plazo que vence el 16 de febrero para la conformación de la cooperativa de trabajo, proceso que ya comenzó con reuniones con los ex trabajadores de la planta.