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Semanario de los Libres

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El Regreso

La presidente de la Nación volvió al cargo, hablando de varios temas, entre ellos Malvinas. Pero además con su vuelta surgió el rumor de la posibilidad de que en el mes de febrero visite nuestra ciudad.

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Tras mucho tiempo de especulaciones, tras dimes y diretes, tras rumores y desmentidas, la presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner volvió al poder luego de la intervención quirúrgica más emblemática que en los últimos años se haya realizado en el país. Quizás no tanto por la complejidad de la misma sino más bien por el incalculable número de pronunciamientos, cuestionamientos, apoyos, explicaciones y reflexiones que se realizaron sobre la misma.

Pero no solo volvió a la primera magistratura la máxima mandataria que se pone de lleno en el ejercicio de su segundo mandato, sino que además volvió, al menos por estas tierras, con el rumor de regresar a nuestro distrito el próximo 1° de febrero.

Si bien solo se trata de versiones periodísticas, la misma comenzó a rodar y ya hay muchos que quieren anotarse en la primera fila del kirchnerismo.

La vuelta

Volvió después de 20 días y con humor, ironía y algo de sarcasmo también, respondió a cada uno de los temas que estuvieron en agenda desde su operación de tiroides el 4 de enero. En tono calmo Cristina Fernández de Kirchner habló de todo. Excepto del partido de fútbol que el gobernador Daniel Scioli compartió con Mauricio Macri, hoy el opositor más instalado en la opinión pública.

Los dejó afuera del reparto de retos y advertencias que dedicó a cada uno de los sectores con los que el Gobierno está en conflicto. “Es necesario reinvertir en el país” dijo al promediar su discurso y luego de varias críticas a las empresas petroleras. “El subsuelo es de los argentinos y está concesionado”, recordó y agregó que “por lo tanto no se puede volver a la época del Virreinato donde se llevaban todo y no dejaban nada”. “Creo que es bueno que sepan que han pasado esas épocas y que es necesario reinvertir en el país”, siguió la jefa de estado mientras corría con las manos su cabello para dejar a la vista la cicatriz en su cuello. Además señaló que “el costo del combustible tiene que ser nacional y no internacional porque se produce en Argentina”.

Como es usual en ella no leyó una sola línea y apenas tomó un ayuda memoria para repasar los nombres de las empresas de capitales británicos con negocios en la Argentina cuando se refirió al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Durante la licencia de la Presidenta hubo una denuncia de las cámaras transportistas por el precio al que las petroleras les vendían el gasoil, lo que motivó una denuncia de Amado Boudou –a cargo interinamente del Poder Ejecutivo hasta ayer– y del ministro de Planificación Julio de Vido. También como es usual en ella, mientras hacía una mueca dijo que el aumento de la importación de combustibles en 2011 fue un 110% mayor que en 2010 y que “si las empresas petroleras en nuestro país hubieran mantenido o aumentado la producción, hubiera sido mejor”. “De los 9 mil millones de dólares importados en combustibles, 7.547 (millones) fueron en cosas que se podrían haber producido en la Argentina”, indicó para –sin mencionarlo y con otra sonrisa– criticar al titular del SUPEH, Antonio Cassia, al mencionar que “un sindicalista salió a defender a la empresa YPF”. “Me llamó la atención que se pagara el doble el gasoil y que del sector del trabajo no se dijera nada”, agregó aunque se excusó irónicamente al decir que tal vez no vio que alguien lo hiciera “porque no ví mucha televisión y por ahí algún diario no leí”.

“Algunos quieren identificar sintonía fina con plan de ajuste, pero la sintonía fina va a ser que se acabó la avivada”, se quejó. Y hasta amenazó con apelar a “todos los instrumentos que las leyes y la Constitución permiten y obligan a los gobernantes para defender los intereses de los 40 millones de argentinos”.

De paso también envió un mensaje a la oposición y a las ONG –en este caso seguramente por las protestas que en los últimos tiempos se registran contra la explotación minera que el gobierno impulsa– al indicar que “no he escuchado a ninguna ONG ambientalista referirse a lo que están haciendo en Malvinas” y enumeró: “Petroleras sin control, posibilidad de derrame”... mientras pedía que además de defender “a las ballenas” defiendan “todas las cosas que se están llevando”.
En otro tramo de su discruso volvió a referirse a las petroleras pero al preguntar si la oposición había dicho algo sobre “las maniobras”. “¿En Punta del Este?”, preguntó sonriendo con la vista en el público tal vez en alusión a Elisa Carrió, quien suele vacacionar –desde joven, nobleza obliga– en esa playa del Uruguay.

La Presidenta llegó quince minutos antes de las 19 a la Casa Rosada después de poco menos de un mes desde el último acto que encabezó allí con gobernadores. Eligió un la firma de convenios con municipios en el Salón de las Mujeres del Bicentenario para regresar y anunciar que el cuestionado Indec dará a conocer una baja en el desempleo que rondará, adelantó, el 6,7%.

En un nuevo repaso de su gestión y de anuncios realizados por el propio Boudou, resaltó el crecimiento de la actividad económica del 9,2 por ciento y el “excelente superávit comercial” de 10.347 millones de dólares en 2011.

Hubo guiños para sus funcionarios más fieles y para el final, los detalles sobre su operación

Con un vestido negro de hombros bordados en plateado, escote cuadrado y sin collar para exhibir mejor la cicatriz, la presidenta Cristina Fernández se mostró hoy públicamente por primera vez luego de la operación a la que fue sometida el 4 de enero último.

"Me sugirieron traer la tiroides, pero es too much", admitió con una amplia sonrisa, y se levantó el cabello para mostrar mejor la señal quirúrgica que le dejó la extirpación de la glándula "para que después no digan que no me operé" dijo la jefa del Estado.

Muy tranquila y sonriente, durante el primer acto que encabezó desde el 28 de diciembre último, la mandataria repitió ese gesto varias veces y hasta se permitió bromear sobre la marca: "Me queda bárbara", dijo. Con la mano puesta en la cicatriz que le cruza en forma horizontal el cuello, Fernández de Kirchner admitió que "no es estética" y reveló que "primero pensé en poner un pañuelo pero si lo hacía, mañana Clarín dice ésta no se operó".

Para su retorno a la actividad oficial, el gobierno organizó no sólo un acto para anunciar obras en distintos puntos del país, sino un enorme "operativo de bienvenida" del que participaron jóvenes militantes kirchneristas. Fue así que no sólo el Salón de las Mujeres quedó chico para los invitados más importantes, sino que se habilitó el enorme Salón de los Patriotas para alojar a la juventud de La Campora de Máximo Kirchner, La Colina de Alicia Kirchner, de algunos sindicatos y partidos bonaerenses que desde temprano coparon el lugar con sus banderas y bombos y no cesaron de entonar cánticos. Los que no pudieron ingresar al edificio, permanecieron en Plaza de Mayo.

Desde la Marcha Peronista -a la que se le agregó un "Néstor y Cristina" en algunas de sus estrofas hasta "Mamá volvé, acá te está esperando la gloriosa JP" o "Cristina corazón, acá están tus pibes para la liberación", los jóvenes no dejaron de cantar. En una muestra más de la importancia que le da a los jóvenes, apenas finalizado el acto la presidenta se dirigió hacia el balcón del primer piso que da sobre el Salón de los Patriotas en la planta baja para saludar a los militantes.

Al hacer uso de la palabra en el acto, que como era de esperarse inició con un especial agradecimiento a las manifestaciones de apoyo por su enfermedad, Cristina Fernández hizo nuevamente gala de buen humor. Fue cuando se dirigió entonces al vicepresidente Amado Boudou, quien la reemplazó en el interinato, y comentó "todos decían que no íbamos a dejarte hacer nada, que ésto, que lo otro, que ni iba a poder ni firmar decretos, que (el secretario Legal y Técnico, Carlos (Zannini) iba a cerrar las puertas, que te íbamos a pegar". "Te tratamos divino, no digas", afirmó mientras el aludido -con el rostro bastante encendido- afirmaba con la cabeza y una enorme sonrisa.

Entre los asistentes al acto, el sector gremial estuvo representado por el dirigente de la CGT, José Luis Lingeri, en tanto por el empresario participó el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren


¿Reedita la visita?


Pedazo de rumor comenzó a rodarse ante la posibilidad de que la presidente de la Nación visite nuevamente nuestra ciudad. Cabe destacar que la mandataria en el mes de junio de 2010 arribó a Chascomús, para participar de la puesta en marcha de la planta industrial “La Bloquera SA”, emprendimiento de capitales locales, ubicado en calle González Chávez y Ruta 2. Todo el desarrollo del acto fue en el predio de la nueva industria.

Para aquella oportunidad se intensificaron aspectos organizativos que motivaron que el cuartel de bomberos voluntarios y las distintas fuerzas policiales estuvieran movilizadas para ser parte de un aceitado operativo de seguridad. Cristina Fernández llegó a Chascomús en el helicóptero presidencial descendiendo en el predio del Club Atlético Chascomús.

En dicha ocasión la presidente aprovechó la oportunidad para hacer referencia a la apertura del Frigorífico Microgaus SA, como así también a la inauguración de la nueva Planta Depuradora de Líquidos Cloacales.

A su vez entregó una placa para ser colocada en el monumento a la Democracia.

Por estos días la versión –sin gran asidero aún- indica que sería el miércoles 1° de febrero el día para el nuevo arribo. En esta ocasión reeditaría lo que fueron las dos visitas del ex presidente Néstor Kirchner, ya que al igual que este la actual mandataria realizaría el acto en las instalaciones de la planta EMEPA, propiedad del grupo Romero, sector empresarial con cierta afinidad al gobierno nacional.

El punto de partida para que corra este rumor tiene que ver con la presentación de un prototipo especial de  coche de pasajeros de ferrocarril, que permitiría optimizar condiciones de funcionamiento y mejoramiento integral de la prestación del servicio de transporte.

En ese sentido se deslizó que ya se estarían realizando tareas de acondicionamiento para la realización de un evento de tal magnitud aunque, repetimos, todo está por verse.

La herida

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Dos decisiones, política y estética, tomó Cristina Fernández de Kirchner para reaparecer en público.

La primera es que mantuvo el luto que la acompaña desde la muerte de Néstor Kirchner hace 15 meses, aunque su vestido tenía algunos apliques. La segunda es que no tapó su cuello con un pañuelo o un collar para dejar al descubierto la cicatriz que le quedó por la cirugía.

Con esto último buscó despejar las dudas que se cernieron sobre la intervención quirúrgica, dado que finalmente a la Presidenta no se le encontró el carcinoma papilar que el propio Gobierno anunció de acuerdo con los estudios previos a los que fue sometida la mandataria.

De excelente humor, la Presidenta agradeció el apoyo y los cuidados que le brindaron en el Hospital Austral y las muestras de afecto de la gente durante toda su convalecencia. Y se animó a relatar que decidió comunicar los motivos de su operación “para dejar atrás los problemas de información” que en 2004 se suscitaron cuando Néstor Kirchner fue operado a raíz de sus trastornos gastrointestinales.

Fue ahí que aprovechó para criticar a la prensa. “Nunca pensamos que podía escribirse tanta mentira. La verdad tarda en llegar, pero el amor es mucho más fuerte que el odio”, dijo y agregó: “Hubo dirigentes (políticos) que quedaron muy expuestos y desnudos con sus opiniones en una cuestión como la salud en la que se va la vida”, sostuvo.

Antes había dicho una frase aplaudida por el auditorio oficialista. “Si me pongo un pañuelo en el cuello, mañana Clarín va a decir ‘esta no se operó’. Miren que me puede la estética, pero esta vez puse antes la política”.